Un instante suspendido entre la amenaza y la ternura: el filo aún en alto, la mano ya rendida.
Escena cerrada donde la luz fría del agua choca con el calor de la piel. El reto estuvo en las veladuras de la cola y en mantener legible cada textura —escama, cuero, acero— sin perder la atmósfera.
Una reinterpretación de la escena con luz nocturna, retocada para acentuar la atmósfera. Es una versión artística: los tonos reales de la pieza son algo más cálidos y verdes.
Unas pocas fotos del camino: escultura en masilla, imprimación, bloqueo de color y las veladuras finales que dan la atmósfera.