Toda historia tiene un comienzo…
El mío huele a pegamento y suena a la ilusión de montar una maqueta nueva. Ese fue el principio de una historia que, poco a poco, me ha ido convirtiendo en el modelista que soy.
Todo comienzo tiene su evolución…
El mío dio un paso más allá: las maquetas quedaron atrás para dejar paso a las figuras históricas. Con ellas llené los mejores años de mi juventud.
Toda evolución tiene su giro…
El mío: fundido a negro… pausa y reinicio con ideas nuevas y temáticas diferentes. De lo real a lo fantástico, de la pieza a la historia, de la prisa a la obsesión por el detalle y la excelencia. Un resurgir con la intención de crear mis propios mundos en miniatura.
Toda historia tiene un comienzo… y esta sigue rodándose.
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